
Los gritos no llegan a oídos sordos de moral
La razón no quiere verdades
La conciencia ya no sabe que consentir
Las verdades se encierran en habitaciones en las que el tiempo no pasa,
en las que el silencio ahoga, y la soledad desespera,
lloran desoladas, afligidas golpean las paredes y sus
los gritos resuenan tan fuerte que llenan los espacios y resumen su lenta agonía.
poco a poco vuelven las ganas de escribir...
con motivos justificados es más fácil


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